Elicura, de Clemente Riedemann

«Si en el mes de junio tuviese que tomar un mate con Chihuailaf, viajaría en pelo en una yegua a Kechurewe, en la comuna de Cunco, bordeada por las de Vilcún y Mellipeuco, con un paquete de yerba Taragüí o Rosamonte. ¿En cuál estación estamos?, al llegar, le preguntaría. «En Luna de los Brotes Fríos«, diría él, con sereno garbo, sosteniendo una guagua entre los brazos y vestido con una camisa azul. Me daría cuenta que, efectivamente, Elicura tiene los ojos húmedos, no de tristeza, sino de tanto mirar al cielo con los ojos abiertos. «Hermano -él me diría-, el puma ha entrado en nuestras casas. ¿Podemos poner otra vez la cara para que nos golpee

(2021 – Breviario, II Camaraderías)

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En Patagonia
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