La brecha: el presagio

Siempre ha admirado a las aves, pero no ha sido sino hasta hace poco que ha buscado establecer cercanía con ellas tras esparcir semillas para reponer su jardín. Ya el césped ha reaparecido y, con ello, los gorriones, los chincoles, las tencas y hasta las veloces golondrinas han visto limitado su abastecimiento y no les ha quedado otra que volver a los parques públicos que rodean el lugar. Como alternativa ha instalado bebederos que inundan su patio con picaflores cuyos hábitos roban su atención por largos minutos, pero que tras cada escapada alivian su mente e impulsan una celebración silenciosa de esa libertad pajarera. Ha tardado en recordarlo, pero las únicas aves de su infancia fueron esos dos bellos canarios que permanecieron cautivos durante largo tiempo y que, tras morir sin aviso el día anterior a que su padre armara la maleta, fueron inculpados por la dueña de la jaula de oro como clara e incombatible señal de que su matrimonio rompería.

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
Esta entrada fue publicada en Ejercicios, Personal y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s