Arráncame la vida, Ángeles Mastretta (fragmento)

“-Pobre de ti, chiquitita- dijo sobándome la cabeza-. Ya te irá mejor alguna vez. Te has de encontrar un buen novio.

-Te tengo a ti- le contesté frunciendo la nariz y levantándome a besarlo.

Nos pusimos a juguetear como siempre. Lo acompañé a ponerse la piyama y estuve acostada junto a él hasta que llegó mi madre con cara de ya es muy noche para que andes fuera de tu casa. Ella nunca estaba fuera de su casa después de las cinco de la tarde, menos sin su marido. Yo le resultaba un escándalo. Me levanté.

-No sé qué ponerme mañana- dije.

-Ponte algo negro, siempre es elegante- me contestó Bárbara entrando al cuarto.

-A ver qué encuentro, cuiden a mi novio- pedí.

Tuve que encontrar algo negro. Cuando amaneció, mi papá había muerto.

No me gusta hablar de eso. Creo que todos lo vimos como una traición. Hasta mi madre, que está segura de que lo encontrará en el cielo. Bárbara se encargó de organizar el funeral y todas esas cosas. Yo no me acuerdo qué hice aparte de llorar en pública como nunca debió hacerlo la esposa del gobernador. Tampoco sé cómo pasaron los últimos meses de Andrés en el gobierno. Cuando me di cuenta ya vivíamos en México.”

 

(1985)

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En Patagonia
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