Las siete cabritas, de Elena Poniatowska (fragmento)

«En los veinte, las mujeres son libres porque son ellas mismas. Hacen lo que les dicta su instinto, no entran en complicidades con la sociedad, la religión, los cánones. No existe gran diferencia entre su mundo interior y su mundo exterior. Pisan fuerte, taconean, son chinampinas, rehiletes de colores, caballitos de feria, sillas musicales. Van por la vida abanderadas de sí msmas. Lupe Marín, la mujer de Diego Rivera -fiera, alta y delgada-, le rompe a Diego en la cabeza sus ídolos prehispánicos y le sirve una riquísima sopa de tepalcates cuando él no le da para el gasto. Dolores del Río regresa de Hollywood y canjea las boas de plumas de avestruz, las aigrettes a la Cedric Gibbons, por un sombrero de paja de Oaxaca. Inés Amor se casa a las volandas con un torero de apellido Pérez, ¿se imaginan?, en Texcoco, y el banquete se compone de dos tostadas con queso añejo y un tequilita ingeridos a la sombra de un árbol. ¡Una Amor con un Pérez, imagínense ustedes nada más! Desde la calle Juan Soriano y Diego de Mesa llaman a media noche: «¡Lola, Lola, Lola!», despertando al vecindario; Lola Álvarez Bravo sale de la cama, se viste rápidamente y se va con ellos a bailar al cabaret Leda. Antonieta Rivas Mercado es la mecenas del Teatro Ulises y la musa de José Vasconcelos. A diferencia de su tía Santa, la beata Conchita Cabrera-fundadora de la Congregación del Espíritu Santo-, la sensual Machila Armida confecciona guisos afrodisíacos, sofríe pecados mortales, salpimenta deseos y bebe mejor que los hombres. Elena Garro hace y deshace en la vida de Octavio Paz; cuando éste le pide que se arregle para ir a una recepción en la embajada de Guatemala, embadurna su rostro de negro, envuelve su cabeza en una pañoleta de lunares al estilo de Aunt Jemima y, escoba en mano, sube al coche oficial a espantar a su marido: «Octavio, ¿no me dijiste que me arreglara?» María Izquierdo se casa a los catorce años con el militar Cándido Posadas y lo pinta de bulto, grandote, serio, trajeado de oscuro, amenazante. Atrás, una mujer espera. ¿Es ella misma?»

 

(de María Izquierdo, al derecho y al revés – 2000)

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En Patagonia
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