Roble pellín

La ladera sur que alguna vez habitó el hualle se secó y, con ella, el borde aserrado de sus hojas y las grandes ramas que por algún tiempo cubrieron el suelo con oscuridad. Pero con el tiempo el viento repobló de semillas la tierra estéril y la lluvia revivió lo que alguna vez se dio por perdido. Cada día que pasa las raíces se afincan y el roble crece y se agiganta, mientras su corteza se instala como una gran barrera que filtra el ingreso de la luz.

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En Patagonia
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