La oscuridad

Sus hombros yacen sobre el larguero. Odia las almohadas y desde su rincón en la cama puede ver los cojines que ella misma ha regado sobre el piso de madera. El calor del caño que cruza al techo le obliga a reacomodar sus piernas y luego el torso. Cuando termina de girar la cabeza le ve allí, frente al espejo, con el rostro lleno de risa mientras viste sus pantalones con flores y su abrigo de lana y finge ser ella.

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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