Y de repente, un ángel, de Jaime Bayly (fragmento)

“A primera hora de la mañana, un hombre con dos bolsas llenas de libros llegó a la librería de Andrea, Andrea lo saludó y él respondió el saludo muy educadamente. Ella le preguntó entonces en qué podía ayudarlo y él dijo:

-Estos son libros que me robé de esta librería. Ya los leí, así que vengo a devolverlos.

Pensando que había entendido mal, Andrea le preguntó:

-¿Usted me está diciendo que estos son libros robados y viene a devolverlos? ¿Por qué viene a devolverlos después de tanto tiempo?

-Porque ya los leí –dijo él-. Ya no los necesito.

Andrea no sabía qué decirle, no sabía si aquel hombre estaba tomándole el pelo.

-No se preocupe, que están bastante bien conservados –dijo él, muy amablemente, entregándole las bolsas.

Andrea echó una mirada a los libros y calculó que había quince o veinte novelas en cada bolsa.

-Los necesité para no suicidarme cuando me dejó mi novia –dijo él-. Pero ya me enamoré de nuevo. Ya no los necesito.

Luego le dio la mano y se marchó.”

 

 

(2005)

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
Esta entrada fue publicada en Debilidades y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s