Lagartija sin cola, de José Donoso (fragmento)

“…Y si volviera -quizás- a sentir la capacidad de enamorarme? ¿De algo… de alguien? Luisa, con sus pies encaramados en la balaustrada, tenía el sillón apoyado con las dos patas traseras, y el libro alzado, y el perfil alzado contra lo que quedaba de claridad, muy poca, en el cielo. Amistad: algo, algo nos envolvía a los dos, éramos cómplices, éramos aliados, éramos socios: en fin, eso quedaba del amor, y no estaba mal, y uno no podía quejarse verdaderamente, pero eso, claro, no tenía nada que ver con el placer… con esa sangre completamente oxigenada que uno, de pronto, porque sí, sentía latir y correr por las venas y alimentarme… la pintura… alguien alguna vez: sí, alguien, pero era un hecho que no podía dudarse que la fidelidad, y el amor, por algo, por una ciudad, por ejemplo, que una pasión por algo durara muchísimo más que la pasión que uno puede sentir por alguien.”

 

(2007)

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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