Fruta podrida, de Lina Meruane (fragmento)

“Nos sentamos en un banco de madera, bajo los álamos.

Él abre una cajetilla silbando desentonadamente para llenar el silencio.

Alargo la mano, acepto su cigarrillo. Ambos sabemos que me está ofreciendo un placer prohibido. Pero enciende el suyo y después el mío y se queda esperando que yo le dé las gracias.

¿No se te olvida algo, Zoila?, me susurra, volviéndose hacia mí con una ceja levantada. Subo los hombros, doy otra calada y siento que los álamos se me vienen encima, dan vueltas aceleradas en mi cabeza.

¿No te enseñaron a agradecer?

No he pedido nada, pienso, mareada, incluso aturdida, aplastada contra mí misma; qué tengo que agradecer. Le devuelvo su cigarrillo a medio fumar pero el Enfermero no lo recibe.

Cómo es que nunca dices nada…

Sonrío y aspiro otra vez, cegada por el humo.”

 

(2007)

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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