Rayo de luz

Más rápido que un rayo de luz, el ritmo de Ray of Light hacía vibrar la pared sobre la que descansaba la cabecera de la cama. El humo había inundado por completo sus cabezas aún antes de comenzar el vaivén de la estructura y empezar los cabezales a golpear el muro, la luz se había vuelto penumbra y la gravedad había abandonado su ley para situarlos contra natura, sin noción de arriba o de abajo o de cuerpos paralelos elevados sobre la colcha azul que abrazaba la madera. El rayo de luz cruzaba bajo los brazos y subía esquivando las piernas y en un remolino supersónico rodeaba las rodillas y las caderas y abrazaba los hombros hasta montar sobre sus coronillas. A un mismo golpe de tambor vibraban, más veloces que un rayo de luz volaban hacia las molduras del cielo raso y por las rendijas escapaban en dirección a la luna que amarillaba allá lejos. Cada uno se hacía de su propio universo y se desvanecía en el viaje.

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En Patagonia
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