Tokio Blues (Norwegian Wood), de Haruki Murakami (fragmento)

“El cuerpo que tenía ahora delante era muy distinto al de entonces. Me dije: “Su carne, tras experimentar diversas transformaciones, ha llegado a la perfección y renace bajo la luz de la luna”. Primero, tras la muerte de Kizuki, había desaparecido el rollizo cuerpo de adolescente y, más adelante, había sido reemplazado por la carne de una mujer adulta. El cuerpo de Naoko era tan perfecto que no logró excitarme. Me limité a contemplar, atónito, la preciosa curva de la cintura, los pechos redondos y lustrosos, el vientre esbelto que vibraba en silencio con su respiración y, debajo, la sombra de su vello púbico, negro y suave.”

(2005)

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En Patagonia
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