El fin de la memoria: la tierna

A la menor -la hermosa- se la llevó el cáncer tras una fiesta improvisada en la que floreció equívocamente desafiando su agonía. Al mayor -el alegre-, los pulmones se le cerraron sin interrumpirle la sonrisa, rodeado de la habitual profusión de hijos, nietos y bisnietos igualmente coloridos. A la del medio -la tierna- se la llevó el río una noche brumosa de martes. La más querida deambuló sola, empecinada, hasta que la desolación la elevó sobre la baranda y la soltó hacia las aguas.

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En Patagonia
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