El fin de la memoria: la marraqueta

Cuando instauraron el almuerzo de los miércoles, la comida china se erigió como la mejor alternativa por su precio asequible y su aceptación transversal entre las hijas. El hombre se acomodó sin problemas, pero se aferró a dos de sus tradiciones “republicanas”: en lugar de practicar con los palitos de bambú, exigía el set completo de cubiertos. Y para la espera, aparecía por el restorant con su propia marraqueta crujiente recién horneada en la panadería de la esquina.

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En Patagonia
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