La montaña rebelde, de Rubén González Lefno (fragmento)

…Los bueyes tiraron con más fuerza y la camioneta empezó a despegarse de la zanja. Rato después los dos tripulantes pudieron comprobar que no había ningún daño visible.

Eduardo descendió del vehículo para agradecer y recomensar al campesino, mientras a cierta distancia se escuchó el ruido de un vehículo que se acercaba.

Después de reiterar los agradecimientos y entegar dinero al campesino, el conductor regresó al vehículo.

-Apurémosnos, porque seguro que lo que oímos es la ambulancia- señaló Manuel.

Acelerando cuesta arriba avanzaron buscando otro punto que les permitiera maniobrar sin riesgos para el regreso, cuando en dirección contraria vieron pasar junto a ellos un inconfundible vehículo policial…

– Chuuucha. No era la ambulancia -fue la afirmación del conductor de la camioneta.

– Eran los pacos- intervino Manuel.

Y ambos respiraron profundamente.

Poco más allá, los carabineros se cruzaban con un campesino que guiaba una yunta de bueyes.

– Tan temprano que va caminando con sus bueyes- comentó el subalterno dentro del furgón.

– Seguramente debe trabajar en el traslado de troncos- respondió el Sargento.

A lo lejos, ahora el sol permitía ver nítidamente las viviendas de Coñaripe.

 

(2013)

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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