El fin de la memoria: Mujercita

Era joven y buenita y no le alcanzaba la indisciplina. Cuando le plantaron encima la chaqueta heredada y le despacharon a la cita impuesta, pensó en los guantes quemados de las hermanitas March y se concentró en cruzar delicadamente el brazo derecho para cubrir con esa mano la mancha amarilla de la manga izquierda. Su arsenal de entonces no contemplaba la rebeldía que, sin embargo, más tarde terminó instalada para siempre en la forma de desconexión total de los suyos.

No sabe por qué piensa en esto mientras paga el nuevo calefón y coordina la faena. No logra ver la relación entre recuerdo y acciones, pero siente que la orfandad le cae encima como un baldazo.

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En Patagonia
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