Bienvenida

Empezaba a cortar la berenjena en tiritas cuando escuchó a la dula. Los mantras eran graves al principio, como ruido de cañerías, pero mientras avanzaba con los verduras se iban haciendo más agudos y frecuentes. Todos en la casa cumplían su función en calma, incluyendo a la pequeña que jugaba con el abuelo y los felinos que se deslizaban sigilosos por el patio interior. El padre entraba y salía de la habitación sin signos de cansancio. En la penumbra, la madre y su guía se preparaban para sincronizar sus voces y enfrentar juntas la contracción siguiente. La matrona aguardaba a distancia, atenta a una señal definitiva. La mesa estaba puesta, con el arroz blanco humeando en un bol color violeta. Se aprestaba a saltear vegetales, setas y almendras cuando por la escalera bajó un último sonido largo y dolorido. El abuelo guardó silencio. Un ruidito de gato nuevo les confirmó que el almuerzo sería en familia.

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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