El tesoro de la herradura, de Juan Carlos Labarca (fragmento)

“-Elizabeth,… ¡Elizabeth!

Se da vuelta, sintiendo un vacío en el estómago, con sus ojos inundados y enrojecidos que no cesan en derramar lágrimas las que coartan una perfecta visión. Desea que lo que con dificultad vislumbra y le indica su subconsciente sea verdad, siente su corazón latir a una velocidad inusitada nunca por ella percibida. Las piernas le flaquean, a la vez con una sensación de paz, como si todos sus sufrimientos, estuvieran en la antesala de su fin.”

(2011 – primer volumen de saga de seis)

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En Patagonia
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