El fin de la memoria: Madre

La abuela se casó muy joven, casi una niña, como lo hacían en esos años las mujeres cuando no tenían ningún prospecto de vida. Tuvo su primera hija tres años después y, después de ella, otras dos.  El cuarto hijo -único varón- nació cuando ya se suponía instalada en pleno climaterio.  Pasada la impresión inicial, la abuela volcó en ese pequeño toda la potencia del instinto restringido en su maternidad temprana, partiendo por un muy prolongado amamantamiento: seis años, con el niño de pie junto a su silla.

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En Patagonia
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