El fin de la memoria: La cocinería

La abuela y yo estábamos en bandos políticos opuestos, pero ello no le impidió alimentar a todo el contingente de voluntarios que colaboró en nuestra primera campaña proselitista. El departamento de cielos altos –recientemente demolido- no sólo ejerció de bodega y lugar de reunión informal, sino también de cocinería en la que un adherente hambriento podía encontrar alimentos tibios a cualquier hora del día o la noche.

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En Patagonia
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