El fin de la memoria: La biblia

La suegra de la abuela le agarraba a bibliazos para exorcizarle los pecados.  El hijo de la evangélica, pusilánime entonces como bravucón después, nunca defendió a su mujer-niña. La abuela, terminada de criarse en ese ambiente hostil, tardó largos años en aprender que se podía querer sin violencia.  Fuimos testigos del cambio y, pese a su proverbial parquedad, nunca hizo algo que comprometiera nuestro cariño.

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En Patagonia
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3 respuestas a El fin de la memoria: La biblia

  1. J. dijo:

    Un blogueur aime ceci.

  2. Ojalá fuera ficción, pero no. Lo dejo aquí para que los conozcan -y comprendan- a los que estuvimos antes.
    Me voy ahora a conocer su bicicleta :)

  3. Mauricio dijo:

    Una síntesis avasalladora
    En pocas palabras pones muchas cosas en jaque.
    Genial..!

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