El fin de la memoria: Inox

Cuando la abuela se hacía de un utensilio nuevo para la cocina, podíamos dar por seguro que nos obsequiaría uno idéntico. Descubrió las bondades del acero inoxidable antes que cualquiera en la familia y mis cuencos y especieros -gemelos de los suyos- aún lucen como nuevos, pese a haber sido adquiridos en los modestos almacenes aledaños al matadero.

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En Patagonia
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