El fin de la memoria: El tesoro

Las tortas de la abuela eran de bizcocho blanco y piña o bizcocho negro y dulce de ciruelas. Cuando horneaba, estaban prohibidos los portazos, las carreras y los gritos. Y cuando batía la crema, era implacable en su prohibición de meter el dedo en el bol.  Las tortas de los grandes llevaban perlas plateadas; las nuestras, mostacillas de colores.  Antes de servir, la abuela enterraba un vaso largo en el centro y cortaba trozos alrededor de éste. La torta que quedaba adentro del vaso era el tesoro con el que todos soñábamos.

Anuncios

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
Esta entrada fue publicada en Ejercicios y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s