El fin de la memoria: Bajo el parrón

Una de esas raras mañanas en que amanecí antes que la abuela, encontré un pájaro herido entre las hojas secas de la higuera. Lo llevé hasta su cama, donde leía Selecciones y tomaba té. Me llevé una reprimenda feroz cuando puse el animalito inmundo de piojillos sobre la sábana blanca, pero más tarde vi a la abuela recogerlo tiernamente desde el basurero para enterrarlo bajo el parrón.

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En Patagonia
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