Rayuela, de Julio Cortázar (fragmento)

“…En el fondo no hay otherness, apenas la agradable togetherness.  Cierto que ya hay algo”… Amor, ceremonia ontologizante, dadora de ser. Y por eso se le ocurría ahora lo que a lo menos debería habérsele ocurrido al principio: sin poseerse no había posesión de la otredad, ¿y quién poseía de verdad? ¿Quién estaba de vuelta de sí mismo, de la soledad absoluta que representa no contar siquiera con la compañía propia, tener que meterse en el cine o en el prostíbulo o en la casa de los amigos o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos solo-entre-los-demás? Así, paradójicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo del gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos. Pero gentes como él y tantos otros, que se aceptaban a sí mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entraban en la peor paradoja, la de estar quizás al borde de la otredad y no poder franquearlo.”

 

(1963)

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En Patagonia
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2 respuestas a Rayuela, de Julio Cortázar (fragmento)

  1. J dijo:

    Últimas noticias desde París.
    Según Cortazar, hace meses que el debate entre Sartre y Camus está mucho más tranquilo.

  2. Eva M. dijo:

    Bonito fragmento, aunque triste. Sabe bien hacernos recordar la soledad y la realidad de muchas personas…

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