La historia del amor, de Nicole Krauss (fragmento)

Durante la Edad del Silencio la gente se comunicaba más, no menos, que ahora.  La mera supervivencia exigía que las manos casi nunca estuvieran quietas, de manera que era únicamente durante el sueño (y a veces ni aun entonces) cuando la gente callaba.  No se hacía distinción entre los gestos del lenguaje y los gestos de la vida.  El trabajo de construir una casa, por ejemplo, o la tarea de preparar una comida, tenía el mismo valor expresivo que hacer el signo de “te quiero” o “estoy triste”.  Cuando se utilizaba una mano para protegerse el rostro al oír un estruendo, se estaba diciendo algo; y cuando se utilizaban los dedos para recoger algo que otra persona había dejado caer, también se estaba diciendo algo; y hasta cuando las manos descansaban decían algo.  Había malentendidos, naturalmente  (…)  Por la frecuencia con que se producían tales equívocos, con el tiempo fue evolucionando el signo para pedir perdón hasta que bastó el simple gesto de mostrar la palma de la mano para decir “perdóname”.

(2006)

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Una respuesta a La historia del amor, de Nicole Krauss (fragmento)

  1. …el peso de los gestos…me encantó!

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