Lluvia de estrellas

Vio pasar el bastón del mimo con el rabillo del ojo e intentó calcular –tratando de no restar atención a mochila, maletín, semáforo, peatones, vendedores y transanbuses- cuánto tardaría en caer sobre su cabeza.  El cálculo resultó inútil, porque sus bien entrenados reflejos pichangueros le pusieron a salvo sin comprometer la alineación de la corbata ni la rectitud de la partidura.  Incluso le alcanzaron para extender el brazo libre hacia la morena que venía en sentido contrario, asirla por la cintura, atraerla hacia su cuerpo y protegerla… de lo que resultó ser una lluvia de estrellas de celofán.

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En Patagonia
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2 respuestas a Lluvia de estrellas

  1. A quant val les prunes? dijo:

    Perdón por el despiste… ¿Me haría el favor de trasladar este comentario al poema de Brossa? Muchas gracias. Enviaré otro diferente a esta deliciosa petite histoire.

  2. A quant val les prunes? dijo:

    La poesía de Joan Brossa es, como bien sabrá la señorita, esencialmente transgresora. Tanto desde el punto de vista estético como del político, pero transgresora sobre la base de una aceptación de la tradición y el respeto a sus fundamentos. Incluso cuando está más cerca de “noucentisme” –el legado directo de Foix o el ejemplo de Carner– Brossa utiliza la forma clásica para cuestionar la idea de orden o para ironizar sobre la supremacía de la razón (o lo que el filósofo Jacques Derrida llamaría logocentrismo). Brossa socava los límites de la razón y lo hace por medio de la razón misma, de la libre asociación y la escritura automática, del humor, la magia y la transformación del artista. Brossa fue asímismo un escritor posmoderno, quizás el primero en la literatura catalana, que supo desmitificar la cultura intelectual y revivió la tradición popular. Utilizó también la ironía con un efecto devastador, su héroe es el hombre de la calle (“los zapatos son el pedestal”, decía). Pero hay también, en el Brossa que yo he leído, un poeta casi religioso que cree en un orden profundo: el del ciclo vital del cual la especie humana es parte integrante. Un Brossa, que es a la vez hedonista y místico, capaz de convertir un pedacito de la realidad en una gran metáfora. La antología “À partir del silenci” nos da una idea de todos estos ingredientes en su obra, un “cos de treball” de una notable calidad e intensidad que cubre toda la segunda mitad del siglo XX.

    Petons gairebé primaverals des del Mediterrani.

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