La doncella de las rocas, de Clemente Riedemann

 

Leyenda india de la costa oeste

Una tarde que el Coyote estaba hambriento llego hasta la orilla del mar en busca de algún pez para calmar sus ansias. Su potente olfato dio con una sirena que estaba sentada en un roquerío dispuesto junto a las olas.

Con ágiles zancadas se desplazó sobre las piedras se acercó a la doncella su larga cabellera se agitaba con el viento quedó prendado ella era tan bonita.

“Yo también tengo hambre” dijo la doncella “tráeme un pez y te mostraré mis pechos”. Muéstramelos primero dijo el Coyote recordando antiguas experiencias.

La ninfa echo a reír / acto seguido se despojó de su cota el sol alumbró sus pechos se quedó quieta solo su cabellera se mecía con el viento.

Hambriento como estaba quiso el Coyote saltar sobre la bella pero la sirena extendiendo uno de sus brazos le señaló la orilla del mar. “Negocios son negocios hermoso Coyote” le dijo con dulce tono sin dejar de sonreír.

Y fue el Coyote al mar y trajo un gran pez y lo puso entre los senos de la bella y dejole allí hasta que el sol desapareció por el horizonte.

 

(de Café Pushkin, inédito)

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En Patagonia
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