Copiloto

No le gusta entregar el volante, pero no es su auto y le parece mal insistir.

La vida le regala una razón extra para ceder no bien termina de ajustar el cinturón:  La pierna de él forrada en mezclilla, apoyada en el pedal.

Mientras él cambia a segunda marcha ella decide que ese muslo largo será su escondite secreto este otoño.

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En Patagonia
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