No cesaban

El camino se estrechaba al llegar al pie del cerro y se convertía en una huella adosada al muro de concreto.  La palidez del cemento hería los ojos y obligaba a mantener siempre una mano sobre la pared mientras se avanzaba por el hilo de tierra flanqueado por hierbajos.  No había viento ni calor; sólo mucha luz.  Los perros llegaban sin hacer ruido, me miraban impasibles y luego avanzaban.  De a uno hundían sus dientes en mis piernas.  Tomaban turnos regulares para herirme en silencio, sin intentar devorarme.  El dolor era insoportable, mas yo seguía de pie, afirmada en el muro desnudo.  Las rondas no cesaban.

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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4 respuestas a No cesaban

  1. miriadas dijo:

    He soñado esos dientes clavarse en mis piernas, un sueño recurrente para mi. Me gusta mucho la atmósfera de sueño de tu texto. Saludos.

  2. Recorría tus palabras, cual estrecha vereda, buscando mi sentido. Mis ojos en la pantalla saltaron por la ventana para sumergirse en la luz de la mañana. El graznido de la urraca puso el contrapunto al rumor de los motores. Regresé al ciberespacio y dejé este comentario. Un abrazo.

  3. Anaán dijo:

    Extraño, onírico, hipnótico… bello.
    Un saludico.

  4. M dijo:

    Vine, vi y no entendí…. ¿me falta imaginación? ¿contexto? ¿es una pesadilla? ¿Me perdí de algo?

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