Memorias de gente como uno: Juani dedos verdes

Nada crecía en mi patio antes de la Juani.  Se apareció en mi puerta cuando esperaba una encomienda.  No acostumbro abrir sin antes ver por la mirilla, pero ese día me abalancé a la entrada.  Iba a despacharle con un ademán, como a todos, pero me pilló con una empanada a medio comer en la mano y no la pude ignorar.  Fui a la cocina a buscar otra y le sumé una caja de jugo y un yogur.

Como era de esperarse, apareció de nuevo unos días más tarde.  Estuve a punto de no abrir, pero por la mirilla le vi una bolsa de la que asomaban unas ramitas con flores rojas.  Aunque la primera vez casi no había abierto la boca, esta vez se las arregló para dejar muy claro que no buscaba limosna, sino trabajo.  No tenía nada que ofrecerle -con dificultad cubría mis propias necesidades-, pero la planta resultó ser una patilla de chilco y acordamos cambiarla por el almuerzo.

La Juani siguió trayéndome matitas silvestres una o dos veces por semana, dependiendo de cómo le iba con sus trabajos.  Todavía lo hace, a pesar de que encontró empleo fijo en un condominio.  No siempre almorzamos juntas, pero siempre se las arregla para remover malezas o lo que haga falta.

El jardín está precioso.  Estoy pensando poner un bebedero para picaflores en una de las esquinas, pero este invierno ha habido tanto viento, que no estoy segura.  Quizás cuando el chilco esté más grande.

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En Patagonia
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4 respuestas a Memorias de gente como uno: Juani dedos verdes

  1. M dijo:

    Palabras de verdad hablas, mi niña.

  2. La poesía es una coqueta, ya lo sabemos. Pero no importa. Todos los grandes amores tienen algo de imposible.

    PS: Los padres (más que las madres :) casi siempre tienen la razón.

  3. M dijo:

    PS: Mi padre siempre dice que el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen.

  4. M dijo:

    Aaaaaaaay, pero que cosa más preciosa! No sé si me gusta más la historia, las palabras, la imagen imaginada de la Fuchsia magellanica prendiendo por todas partes, el calorcito que me despierta adentro, el título, la propia Juani…. no sé. Tú sigue con tu romance con la Prosa, que cuando la Poesía se de cuenta que te le pierdes más fácil de lo que ella piensa, sale cascando de vuelta y la verás llegar una tarde, toda compungida, mirando al piso y sin saber qué decir. Lo que pase de ahí en adelante, queda en tus manos.

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