La cuarta noche

La noche volvió a caer pesada, brumosa, tan pronto como se disipó el último relámpago. El trueno los alcanzó en medio del jardín, enlazados los brazos, pecho contra espalda. La lluvia que siguió no logró lavar la tristeza que sentían por los otros, pero se las arregló para deslizarse tibiamente hasta sus corazones. Los buenos oficios del azar los habían reunido la noche del terremoto y ahora insistían en mantenerlos juntos. Es una señal, pensaba cada uno sin desarmar el abrazo, videntes en medio de la oscuridad.

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En Patagonia
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Una respuesta a La cuarta noche

  1. Jota dijo:

    Hermoso testimonio de una actitud ante la adversidad que tú lo resumes en un solo aspecto esencial: la vivencia del amor.

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