La torre de mis sueños

La casa de mis sueños tiene una torre alta, transparente y luminosa.  Desde ella veo el valle, los volcanes y hasta el río que se interna en el mar a lo lejos.  Si cierro los ojos puedo oír las olas azotándose contra la arena y el chapoteo de los salmones confundidos en la desembocadura.  En un día claro, el viento del sur trae el eco de las tronaduras del volcán que se ha activado a la altura de la isla grande, cerca de la frontera.  Con el eco a veces llega la ceniza, que se adhiere imperceptible a los cristales hasta formar una capa blanquecina que luego barre la lluvia.  El vidrio doble aísla del frío y la humedad incluso cuando las cimas cercanas son coronadas por nubes cargadas de electricidad.

 

Por su ubicación, la torre recibe calor de los pisos inferiores en invierno y frescos chiflones de brisa en el verano.  Libros de todos tamaños, olores y colores cubren cada espacio libre en las paredes, como una gran manta circular de voces y lenguas.  El sillón del centro tiene el tamaño justo para mi cuerpo menudo y  el chal de lana, aunque desteñido, conserva un tenue olor a pasturas.  El taburete a mis pies es ovalado por expreso encargo y la mesita al costado está siempre lista con las gafas inconfesables, una barra pequeña de chocolate y algún pañuelo.  Bajo la cubierta se esconden una botella de buen vino y la copa malhabida en el último Año Nuevo, mi lápiz del ritual y un cuaderno.  Cuando la presión atmosférica desciende y el viento emprende su carrera, cierro el libro.  A veces creo que puedo adivinar la trayectoria que sigue cada ráfaga, como si la ventolera desatara sus nudos directamente sobre mi cuerpo.  Un silbido que acaricia la curva de mi espalda, un aullido que revuelve el cabello en mi nuca, alguna ramita arrebatada al avellano que vuela directo a golpear mi muslo…  Al rato, la lluvia.

 

Las primeras gotas siempre se asoman por el norte de la torre, pero pronto lo cubren todo y desde el sillón me parece que voy en submarino cruzando océanos de grises.  Cuando el agua ha alcanzado un ritmo regular y acompasado, sé que es el momento.  Busco la primera página libre en el cuaderno y comienzo a trazar letras, palabras y figuras con forma de una torre alta, transparente y luminosa.  Sólo entonces comprendo que estoy soñando.  Me entrego al sueño como si no hubiera otra vida posible.

Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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13 respuestas a La torre de mis sueños

  1. chrieseli dijo:

    Quién dijo que no era buena la prosa???

  2. jmmlimia dijo:

    No es bueno (creo) que los libros y la lectura sean una torre maquiavelesca donde esconderse. Los libros son una, y muchas, vidas, pero la vida es la única vida. Y es imprescindible vivirla. Con sus múltiples riesgos. Acabo de llegar a casa y he leído tu ciberbitácora, vengo de un bar donde un borracho amigo me ha dicho: “todo lo que yo sé lo he aprendido en la calle y tú lo has leído en los libros”.

  3. Daniel dijo:

    Un universo mínimo, ¿él? ¿ella? en el encierro de una burbuja que es todo un universo en si misma. Pienso en una especie de aleph privado… o en un sueño cuyas puertas permanecen cegadas.

    PD: te debía un comentario luego de tantos tuyos en mi blog

  4. Qué sería usted sin su cannabis, monsieur l’ange…?!

    ;)

  5. l'ange exterminateur dijo:

    *llegó*

    merde! the cannabis again… :(

  6. l'ange exterminateur dijo:

    … y cuando lleguó agotado ante aquella casa, había dejado de llover.

  7. Lina dijo:

    Muy buen relato, precisa descripción de ambiente, sensibilidad latente y narración perfectamente adecuada. Enhorabuena!!

  8. Muchas veces, yo, me imagino esa torre alta, transparente e iluminada. Es hermoso transportarse al país de los sueños…es superior…es encantador…
    Te felicito por tu relato!!!!!!!
    Beso.

  9. Homero dijo:

    Desde esa torre de sus sueños se puede ver la lluvia de palabras inundar como ceniza fértil el valle, los volcanes e incluso el río que se adentra en tu corazón mar. Un abrazo amiga. H.

  10. miriadas dijo:

    Que hermoso, como logras ambientar tu narración, es riquísmo. Gracias por compartirlo

  11. ordennegro dijo:

    Pinwino: Si la atmosfera no fuese palpable, las dagas del sol no crearian el festin glorioso en cada atardecer, no habria arrebol alguno…y que seria entonces de nuestra inspiracion?

    Primeralluvia: No logro dejar de imaginar que tu habitacion se levanta sobre un pequeño monte, que eres tu la que busca aquella primera pagina libre en el cuaderno…
    En cuanto a mi, odio a cada dia mas este lugar.-

  12. pinwino dijo:

    Que hermoso relato, tus palabras pueden capturar la naturaleza con suavidad y precision, y crean a su vez una atmósfera palpable.

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