Retrato hablado

No se me han alargado las piernas

ni achicado las pechugas

ni adelgazado las caderas

ni hecho la piel más tersa,

no se han aclarado mis ojos

ni enderezado las orejas

ni ordenado los rulos furiosos

que me cubren impertinentes.

Sí se me han encanecido el pelo

y sobrepoblado la nariz de pecas,

se me ha aguzado la nariz

y la cicatriz de mi frente

se muestra sin vergüenza

en su esplendor rosa pálido,

las comisuras de mis labios

miran hacia el sur

y con frecuencia

me veo obligada a fingir sorpresa

para evitar esa expresión bovina

de cansancio y desconcierto.

Fugitiva del tiempo, eso soy.

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Acerca de primeralluvia

En Patagonia
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2 respuestas a Retrato hablado

  1. Mmm, ¿me reconocerías en la calle…?

    Gracias por la visita, Jorge.

  2. Jorge dijo:

    Gracias por este poema en donde se abrigan los brazos invernales en el huerto de ilusiones, me libo a sorbos gigantescos los vinos que me calman cuando releo e imagino quien lo escribe.

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