Wekufe está durmiendo.
Y el Gran Señor Chaw-Ngënechén
SER DIVINO
hace de las suyas.
Ahora están brotando flores:
Pewén
Kolkopi-Chol cho
Klon Maki
(arbusto)
pequeñas flores que alimentan
más que la venganza y la vergüenza.
Los habitantes de Karra Maw’n
cruzan el puente hacia la isla.
Y desde el puente se aprecian
competencias de botes
truchas
cebollas
mariposas que en los botes se venden
al mejor postor
y al mejor pintor
quienes recrean la historia de los sucesivos
despojos.
Allí donde el malecón
sobre tibios esqueletos se yergue
un niño mapuche se arrodilla y habla:
“Mi casa no se cayó
porque la hice con tierra y paja.
No se cayó mi casa
porque la hice yo.”
Para ángeles y asesinos
son las medallas
que el acuñador extrae de sus moldes
¡MAW’N, MAW’N!
-dicen las gaviotas.
Bendice, lluvia
estas palabras:
¡MAW’N, MAW’N!
Bendice tu propia boca
y luego déjate caer con propósitos benignos.
Para que te levantes y vuelvas
convertido en espiga de acero
en manantial que humedezca el canelo de los deseos.
¡MAW’N, MAW’N!
Pero no hay mapuches.
Lo que hay
es medio millón de arrinconados.
La Ley dice: “No hay mapuches. Somos todos
chilenos”.
Y somos chilenos
y estamos tristes
habitando la esfera única
que no se cansa de girar sobre su eje,
llevando a cuestas
los colores de mil jardines diferentes
pequeñas flores que enrojecen
junto a los grandes árboles del bosque.
La diversidad hizo posible la belleza.
Que el Sol nunca llegue a estar en manos de ningún
gobierno.
Riedemann no es mapuche (de hecho, su apellido es alemán), pero entiendo que en su infancia tuvo la fortuna de relacionarse con ellos de manera natural y fluida.
En alguna ocasión me ha visitado (http://primeralluvia.wordpress.com/2008/09/28/murio-brouwer-de-clemente-riedemann/), en una de ésas se aparece por aquí estos días y nos cuenta más al respecto.
Gracias por pasar por aquí, tajalápiz.
¡Qué bella imagen final! Y lo que dice el niño acerca de su casa! Una buena alternativa a los tres cerditos.
No conozco a estos poetas que son tus debilidades. Tengo que aproximarme a ellos. No sé si el autor sea un mapuche, pero creo que la lírica de los pueblos amerindios necesita ser reescuchada y reevaluada.
Un saludo amistoso