Fabiola : Creí que la vieja no se iba a callar nunca, ¡habló por lo menos una hora de corrido!
Ivonne : (Le pega una larga bocanada a su cigarrillo)
Fabiola : Pensé que ya no fumabas.
Ivonne : (Le ofrece la cajetilla a Fabiola, que lo rechaza con un mohín)
Fabiola : Lo que es yo, en cuanto supe que esperaba al Rorri dejé de fumar y nunca más probé un cigarrillo. Es que como el Rorri fue sietemesino, me salió medio debilucho, si hasta asma tiene.
Ivonne : (Se estremece) Hace frío.
Fabiola : Es que estas son las noches más frías de todas, cuando termina de llover y se asoman algunas estrellas. ¿Hace cuánto que no venías?
Ivonne : (No contesta)
Fabiola : Hace tiempo, cierto, me acuerdo perfecto cuando murió tú papá, viste que era bombero igual que mi papi. Fue como al año después de que se cayó el puente. (Mirando a Ivonne con extrañeza) Pero no me acuerdo de haberte visto, qué raro ¿cierto?
Ivonne : (Se encoge de hombros) ¿Y cómo está tu padre?
Fabiola : Mi papá murió detracito del tuyo, ¿no supiste? Y mi mami lo siguió lueguito; es que lo echaba de menos, la pobre… Tu papá murió de un infarto, ¿cierto?
Ivonne : (Asiente con la cabeza)
Fabiola : Menos mal que alcanzaste a llegar, mi papi se fue de un zuácate, no alcanzamos ni a llamar a la ambulancia.
Ivonne : (Como en trance) Sí, menos mal…
Fabiola : ¿Te falta mucho todavía? Me está dando frío. Además que no me quiero perder la premiación.
Ivonne : ¿Y por qué no entras? Anda no más.
Fabiola se dirige al interior del pabellón, desde donde vienen más música y aplausos. Ivonne apaga el cigarrillo con el pie y se sube el cuello del abrigo. Se asoma bajo el techito de la entrada y examina el cielo. La puerta a sus espaldas se abre.
Ivonne : (Sin girarse) Parece que va a llover, ¿te abrigaste?
Jorge : No tengo frío, no te preocupes. (Ivonne se vuelve sobresaltada y se queda en silencio.) Disculpa si te asusté, llegué recién y me dijeron que habías salido a fumar (esboza una sonrisa). Supe altiro dónde encontrarte. Este era el único lugar donde el cojo Pepe nunca nos buscaba, ¿te acuerdas? Era demasiado flojo para caminar hasta acá. (Hace una pausa) Y tú, ¿cómo has estado?
Ivonne : (Saca la cajetilla y enciende otro cigarrillo. Sin ofrecerle, pega una bocanada larga y se gira, dando la espalda a Jorge). ¿Yo? bien, gracias.
Jorge : Pensé que no iba a poder venir, pero cerraron el aeropuerto y no pude viajar. Me alegro, en todo caso. (Incómodo, pues Ivonne le sigue dando la espalda, no deja de fumar y no contesta). Mejor me entro, quiero saludar al guatón Roque antes de que la flaca se lo lleve. Fue un gusto verte. (Abre la puerta y se gira) Estás muy linda.
Jorge cierra la puerta tras de sí. Ivonne permanece en el patio, fumando, sin moverse. Cuando su rostro queda bajo la luz, se puede ver que está llorando. Apaga el cigarrillo en el suelo, saca un pañuelo del bolsillo y se limpia. La puerta se abre nuevamente.
Fabiola : Ya, terminaron los discursos, puedes entrar. Acabo de ver a Jorge, está bien encachado todavía.
Ivonne : (Asiente lentamente con la cabeza)
Fabiola : ¿Supiste que estuvo casado un tiempo? No duró, eso sí, ni siquiera tuvo hijos. La mujer no era de aquí, parece que la conoció al sur, por algo de los salmones.
Ivonne : (La mira inexpresiva)
Fabiola : ¿Te digo una cosa? Ella era bien simpática, no lo niego, pero la cosa era bien rara porque ¡era igualita a ti, i-gua-li-ta, ¡si hasta tenía los mismos rulos! Volvió a su ciudad, creo, está casada y tiene un par de niñitas.
Ivonne : No sabía, perdimos contacto después que me fui.
Fabiola : Pero cómo, si para los 50 años del liceo lo primero que hizo Jorge fue preguntar por ti y cuando vio que no estabas, se fue. Ahora ni siquiera lo esperábamos, pero ya ves, igual se las arregló. La señora de Roque dice que canceló su viaje cuando supo que venías.
Ivonne : Yo pedí la lista de asistentes a esta reunión y me dijeron que él no vendría, para que veas.
Fabiola : ¿Y por qué no querías que viniera?
Ivonne : (Se encoge de hombros) Después que me fui nunca me buscó.
Fabiola : Pero si Jorge habló hasta con tu papi después de que te fuiste y como le fue mal trató de ubicarte a través de tu tía, ¿ella no te dijo nada? Yo creo que al final pensó que tú no querías nada con él y se dio por vencido.
Ivonne : ¿Pero de dónde iba a sacar eso? (se gira con rapidez) ¿Fabiola?
Fabiola : (Evasiva) Ay, cómo te explico, intenté darle tu carta, de verdad que lo intenté, pero tu tía se dio cuenta y habló con mi mami, y mi mami me preguntó y le tuve que decir, tú sabes que si no le decía le habría dicho a mi papi y ahí sí que me habría ido mal. Pucha, Ivonne, amiga, es que tú no te acuerdas como era mi papi y, en todo caso, ¿por qué era tan importante?
Ivonne : (Pálida, descompuesta, girando hacia el patio) Ya no importa, Fabiola, da igual.
Fabiola se escabulle hacia el interior del pabellón y la puerta se cierra de golpe. La ampolleta de la entrada se prende y apaga intermitentemente, hasta que vuelve a alumbrar un poco. Ivonne permanece quieta, sin cambiar de posición. A sus espaldas la puerta se abre.
Jorge : (Asomando el cuerpo por la puerta con timidez) Fabiola dijo que me llamabas.
Ivonne se da vuelta bruscamente. La ampolleta pestañea y termina de apagarse, dejándolos en la oscuridad. Las nubes se abren por un instante y la luna ilumina sus rostros por unos momentos. Jorge ha avanzado un par de pasos y está frente a Ivonne. Las nubes pasan y la oscuridad vuelve.
Como si esperara a que alguien llegue a esta casa, me he perdido largo rato entre sus pasillos, mirando y observando, casi siempre, sin tocar. Hasta ahora, claro.
He logrado convertirme en cada uno de los personajes, me parece la mejor forma de captar lo que plasmado dejaste.-